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Sant Vicenç de Montalt

Sant Vicenç de Montalt es un pueblo encantador  y cálido, situado entre el mar y la montaña. Es una pequeña y apacible localidad con una excepcional situación geográfica y con la bonanza del clima mediterráneo.

Su ubicación, a sólo 35 km de Barcelona, hace posible que el acceso al pueblo desde otras localidades sea fácil, tanto en transporte público,  incluido el ferrocarril, como en transporte particular.

Las personas a las que les gusta pasar el tiempo libre de forma activa pueden jugar al golf en el famoso campo de golf ubicado en el pueblo. También se puede navegar o pasear, andar en bicicleta, correr por el parque nacional aledaño o por la playa.

El precioso Parc Germans Gabrielistas, con una extensión de 4 hectáreas, alberga la flora autóctona con árboles centenarios de un incuestionable valor natural. Hace unos años, tras haber restaurado una antigua mina de agua, fue posible llenar un pequeño lago que se encuentra dentro del parque, el cual sirve de refugio a numerosas especies de aves cantoras.

Los siglos de la historia del pueblo se ven reflejados en las típicas casas rurales que se mantienen en el centro de Sant Vicenç de Montalt, así como en la capilla Sant Vicenç que data del siglo XVI. También destacan unas torres de defensa y de vigilancia, parte de las cuales se encuentran dentro de residencias privadas.

El centro histórico alberga la iglesia Sant Vicenç, construida a finales del siglo XVI, justo después de la separación entre las parroquias de Sant Vicenç y Sant Andreu de Llavaneres. La primera piedra del nuevo templo se colocó el 29 de Agosto de 1591.

Por otro lado, la zona de la calle Ginesta es más moderna, se respira la cultura emprendedora local. Allí podrá encontrar todo tipo de negocios y tiendas. Desde peluquerías hasta pescaderías y marisquerías, tiendas de alimentación, cafeterías y restaurantes. En algunas de ellas se venden productos exclusivos y cuidadosamente seleccionados, típicos de la región.

Situado en la Comarca del Maresme, a los pies de la cima del Montalt de 595 metros de altura, nos brinda un bello contraste de matices en azules y verdes en abrirse al mar, con unas playas limpias y aguas tranquilas enmarcadas por los bonitos paisajes de montaña del Parque de la Cordillera del Litoral (Parc de la Serralada Litoral), una amplia reserva natural situada entre Maresme y Vallès Oriental.

En el lado de mar de Sant Vicenç de Montalt encontrará el paseo marítimo, llamado paseo del Marqués de Casa Riera. En este lugar, se levantan casas de la burguesía catalana del siglo XIX y XX, que conforman el conjunto arquitectónico edificado en aquella época a la orilla del mar, mejor conservado del Maresme.

En la playa se hallan restaurantes famosos en toda España, los que ofrecen platos regionales y productos ecológicos, sanos y sabrosos de toda la región. Permanecen abiertos durante todo el ańo.

San Vicenç cuenta con una extensa playa de 1.237 metros de largo y 70 de ancho, que destaca por las aguas tranquilas de color azul y una arena de grano grueso y dorado. La playa cuenta con tumbonas de uso gratuito, desde las cuales podrá apreciar las mejores vistas de Barcelona.

El Golf de San Vicenç de Montalt dispone de un recorrido de 18 hoyos. Cuenta con unas excelentes vistas al mar y a la Cordillera Litoral. Mientras está jugando, podrá apreciar el auténtico paisaje mediterráneo.

Todos los jueves por la mañana en la plaza del Pueblo (núcleo histórico) y todos los sábados por la mañana en la avenida Toni Sors (zona deportiva) se celebran  mercados semanales, en los cuales podra comprar fruta y verdura fresca, mieles, así como productos alimenticios regionales y artesanías típicas de la zona.

San Vicenç de Montalt es famoso por dos grandes y coloridas fiestas celebradas el 22 de enero, en honor al patrón del pueblo, y el 15 de agosto.


Caldes d’Estrac

El termino municipal Caldes d’Estrac, conocido también como Caldetes, es uno de los que tiene la superficie más reducida del país, con una extensión de 0,74 km cuadrados.

En los años 1875-1920, Caldes d’Estrac era una ciudad frecuentada por la burguesía barcelonesa debido a sus baños termales y su ambiente de veraneo. La construcción de una pesada carretera colgante que tuvo lugar en los años 60, así como de las edificaciones residenciales en las afueras del pueblo en los años 90 del siglo XX aceleraron el desarrollo del pueblo.
Caldes d’Estrac cuenta con diversos atractivos turísticos que la convierten en una zona visitada por miles de turistas durante todas las épocas del año.
Puede disfrutar la ciudad desde múltiples vertientes, tanto la cultural como la histórica. Es recomendable realizar la ruta modernista. También tiene éxito la ruta literaria. Además, podrá contemplar la Fundación Palau que alberga el Punto de Información Turística, los centros de interés arquitectónico con torres de vigilancia, bonitas residencias y casas rurales.

El municipio atrae también muchos visitantes que centran su interés en el paisaje y el entorno natural relacionado con el termalismo. En Caldetes podrá disfrutar de los famosos baños termales.

El litoral marítimo de Caldes d’Estrac es un sitio de interés para todos aquellos que quieren disfrutar del buen clima y tomar baños de mar. Las playas caldenques han obtenido en varias ocasiones la máxima distinción de calidad para la excelencia de sus aguas e instalaciones, la Bandera Azul, que otorga cada año la Unión Europea.
Caldetes cuenta con dos playas: la de los Tres Monos y la del Kalima.


Tossa de Mar

Tossa de Mar es un famoso balneario situado en la provincia de Gerona. Desde que la localidad prohibió las corridas de toros, aquí se celebran los congresos medioambientales de la Unión Europea. La ciudad se conoce sobre todo por su casco antiguo medieval (Vila Vella), muy bien conservado y uno de los más preciosos de España, y sus fortificaciones defensivas que datan del siglo  XII.

En el pasado, Tossa de Mar era un lugar de encuentro para artistas del mundo entero. El pintor Marc Chagall la llamó el «paraíso azul». Se enamoró de Tossa de Mar durante el rodaje de la película «Pandora y el holandés errante» también la actriz estadounidense Ava Gardner, cuya estatua adorna uno de los miradores de la localidad. Otro recuerdo de ese personaje famoso de televisión son los dulces conocidos como «besos de Ava Gardner», elaborados a base de merengue en una variedad de sabores.

Ante las temperaturas que en verano superan los 30ºC, podrá refrescarse visitando una de las preciosas calas aledañas.
El centro de la ciudad está lleno de pequeños negocios y cafeterías, lo que aprecian sobre todo ls numerosos turistas. No faltan tampoco restaurantes que ofrecen platos típicos de la zona, habitualmente el pescado, y productos regionales.

La Vila Vella es un conjunto urbano medieval extraordinario, con sus estrechas callejuelas adoquinadas y sus maravillosas viviendas típicas de Cataluña. Unos muros de piedra rodean el área conocida como El Barrio Viejo. Si se fijan bien, notarán una minuciosa entrada que da acceso a una pequeñita cala, en la cual los pescadores hace tiempo solían dejar sus barcos tras largas horas en el mar. Este acceso se conoce como «el agujero del demonio».

Una de las atracciones turísticas la más visitada de Tossa de Mar es su impresionante muralla medieval, construida entre el siglo XII y XIII. No se pueden perder el paseo a lo largo de su contorno, sobre todo cuando el sol se pone en el lejano horizonte, ya que las vistas durante la puesta del sol son espectaculares. La muralla consta de cuatro torreones y tres torres cilíndricas de vigilancia, siendo la principal de ellas la Torre d’en Jonas, que domina la cala.

En el punto más alto de la muralla encontrarán el Far de Tossa, es decir el faro de Tossa de Mar. Se sitúa donde hace siglos se hallaba un castillo con una torre de vigilancia. Vale la pena asomarse allí ya que justo al lado se encuentra el Centro de Interpretació dels Fars de la Mediterrània, el museo que proporciona información completa sobre los faros que iluminan las aguas del Mediterráneo.

En la iglesia parroquial de Sant Vicenç, la que data del siglo XVIII, se halla una de las copias más veraces  de la figura de la Virgen de Monserratt.

Durante todo el año en la ciudad se celebran fiestas y festivales, siendo uno de ellos el famoso Festival Internacional de Rumba Catalana.


Figueres

Figueres es un pueblo situado en la provincia de Gerona, a unos 140 km de Barcelona. Aquí nació y falleció Salvador Dalí. Figueres alberga la fantástica y surrealista Casa Museo de Salvador Dalí, en su totalidad dedicada al ese era pintor surrealista famoso nacido en Figueres en 1904. El museo fue construido sobre los escombros de un antiguo teatro y convertido en lo que es ahora: una combinación extraña y a su vez excepcional de las obras y las creaciones peculiares e increíbles de Salvador Dalí. Allí se pueden apreciar centenares de obras de Dalí, así como obras de otros artistas (tales como Duchamp o Picasso), pertenecientes a su colección privada. El museo, diseñado por Dalí mismo, está ubicado en un edificio del siglo XIX, destruido durante la Guerra Civil española y reconstruido por el artista en estilo surrealista, así como en la torre colindante llamada Torre Galatea en honor de la fallecida mujer del artista (antes parte de la muralla y originalmente llamada Torre Gorgot). El museo abrió en el 1974, la torre (comprada por las autoridades de Figueres cuando el primer edificio resultó no ser lo suficientemente grande) en 1984. En la Torre Galatea, Dalí vivió durante los últimos años de su vida (tras el incendio del Castillo de Púbol, donde sufrió lesiones de gravedad) casi hasta su muerte (murió en un hospital de Figueres). Está enterrado en una cripta debajo del edificio del museo. La Casa Museo de Salvador Dalí es el segundo museo más visitado de España, tras el Prado.

También vale la pena visitar la iglesia parroquial gótica Sant Pere de Figueres, cuya historia se remonta al siglo XI (después el templo fue remodelado varias veces), los alrededores de la calle principal de Figueres conocida como La Rambla, o ver Castell de Sant Ferran, una fortaleza del siglo XVIII situada en una colina al noroeste del centro del pueblo.

La enorme fortaleza Castell de Sant Ferran, que se extiende sobre más de 30 hectáreas, fue elevada a mediados del siglo XVIII, durante el reinado de Fernando VI, después de que – como resultado de las estipulaciones del Tratado de los Pirineos de 1659 – otra fortaleza importante de la región, Fort de Bellegarde en Le Perthus, se encontró en manos francesas. En febrero de 1939, Castell de Sant Ferran acogió la ultima sesión de las Cortes Republicanas; poco después la fortaleza fue tomada por el ejército del general Franco. Hasta hace poco la fortaleza funcionó como cárcel, actualmente está abierta para los turistas.

Figueres es uno de los tres puntos que conforman el llamado Triangulo Daliniano. Las demás son Port Lligat y Púbol.

Port Lligat (o Portlligat) es un pueblo situado en una de las calas del cabo de Creus (Cap de Creus), 2 km al noreste del centro de Cadaqués, donde en el año 1930 Dalí compró una cabaña de pescadores (al poco tiempo compró otras más) para convertir todo el conjunto en un laberinto de habitáculos que él mismo diseñó y que durante décadas formaría su residencia de verano. Dalí vivió allí unos meses al año con su esposa Gala, hasta su muerte en 1982. Después se mudó a Púbol.

El tercer punto estratégico del Triangulo Daliniano es el antes mencionado pueblo de Púbol, donde en 1968 el artista compró un castillo medieval en ruinas y lo restauró en estilo surrealista para regalarlo a Gala. Gala Dalí falleció en 1982 en Port Lligat y fue enterrada en Púbol. Dalí vivió allí un tiempo tras la muerte de su esposa, hasta el trágico incendio en el que sufrió quemaduras y después del cual nunca regresó a Púbol, pese a que es allí donde había preparado su propio lugar de entierro en los sótanos del Castillo, al lado de la tumba de su mujer. A partir de 1996, el castillo de Gala (Castell de Púbol, Castell Gala Dalí) está abierto para visitas turísticas.


Cadaques

Cadaqués se halla en el extremo del cabo de Creus, separado de la tierra firme por dos montes: Puig de Paní y Puig de Bufadors. En términos prácticos, hasta finales del siglo XIX el acceso más fácil a la localidad era por vía marítima. Sin embargo, el verdadero encanto de Cadaqués consiste en su estructura urbanística: sus estrechas callejuelas, sus cabañas blancas de pescadores con tejados rojos, sus marinas ubicadas en calas de piedra y sus colinas desde las que podrá observar el paisaje de la bahía. Esa singularidad del pueblo atraía a los artistas eminentes, no sólo los nacidos en España, a lo largo del siglo XX.

Cap d’Aques es el nombre catalán que se traduce al español por «Cabo de Rocas». Y efectivamente, las rocas forman parte inseparable del paisaje, tanto del extremo del Cap de Creus (Cabo de Creus), como también del extenso parque natural que se halla en él. Por lo tanto, el mero acto de llegar a ese destino siguiendo unos caminos serpentinos y traicioneros es una atracción en sí misma.

Bajando por la impresionante pendiente a ese pueblo portuario nos espera la primera maravilla, la bahía brillando en el sol y el laberinto de fachadas blancas del barrio pesquero de Portlligat.

El corazón de Cadaqués es en principio una ciudad medieval rodeada de un muro con los restos de la antigua fortaleza empotrados en su estructura. Vale la pena dar un paseo por sus estrechas calles adoquinadas (construidas con canto rodado proveniente de las bahías aledañas). Por encima del casco antiguo, situado en una pequeña colina, se levanta la silueta de la Iglesia de Sta. María de Cadaqués de estilo de gótico tardío. Aunque por fuera no parece nada especial, destacan partes de su interior. Estos son un altar barroco policromado de 23 metros de altura y un órgano elaborado por el maestro Josep Boscà en los años 1689-1691. Cabe mencionar que antes en su lugar se hallaba otro templo destruido en el año 1543 por un famoso pirata turco, Barbarossa.

A principios del siglo XX, Cadaqués se convirtió en un balneario frecuentado por la sociedad alta de Barcelona y de otras aglomeraciones principales de Cataluña (Gerona, Figueras). Allí tenía su residencia de verano también la familia de Salvador Dalí. Lo más probable es que el artista ya de pequeño se enamoró de este pueblo encantador, ya que en la cúspide de su fama,  tras volver de Nueva York en 1948, es aquí donde se instaló de forma permanente con su pareja y musa, Gala (el pintor falleció en 1989). Su residencia familiar actualmente funciona como museo (Casa Museo de Salvador Dalí). Visitando el interior de la casa, podemos apreciar cómo vivía el artista. Se exponen sus muebles – tan controvertidos como su arte  – y sus esculturas peculiares que recuerdan sus pinturas famosas.

El vínculo del artista con el pueblo se ha reflejado en su arte. Caminando por la costa, llegaremos a una tranquila cala con una roca especial. Una mirada a su forma permite entender que esta formacióra sirvió a Dali de de patrón para pintar el cuadro titulado El Gran Masturbador. Sin embargo, el Cadaqués artístico no sólo es Salvador Dalí. Aquí también descansaban o buscaban inspiración (y con razón) artistas tales como Picasso, Chagall, Duchamp, Max Ernst, Federico García Lorca, Eugeni d’Ors o Luís Buñuel.

Cadaqués es un lugar perfecto para descansar en las orillas del mar. En el pueblo y sus alrededores salvajes se hallan más de veinte playas de arena y piedra o sólo de piedra. Finalmente, Cadaqués podrá cautivarnos con una exquisita gastronomía local ofrecida por los bares y restaurantes. Los exquisitos pescados y mariscos hicieron famosos a los pescadores de la zona ya en la Edad Media (las anchoas de Cadaqués se aprecian también fuera de España). Las especialidades de la gastronomía local son: la paella de marisco, suc d’escòrpora, las sardinas, la dorada, los erizos de mar, la langosta y los mejillones. Por las noches, los visitantes de los bares podrán disfrutar de una amplia oferta de eventos.


Girona

Gerona – llamada la ciudad más romana de España – sigue impresionando tanto a los turistas que la visitan en su camino a Barcelona, así como a los que tienen la intención de conocerla mejor. La ciudad cuenta con el casco antiguo medieval mejor conservado de España y la antigua judería, una de las más grandes de Europa.

La historia de la ciudad se remonta a los primeros asentamientos de los íberos de la tribu de los Indigetes hallados en el llano de Gerona. En el año 77 a.E.C., Cneo Pompeyo Magno, un exitoso general y político romano, construyó un asentamiento fortificado opidium sobre la Vía Heraclea. Así es como se estableció Gerunda, una ciudad que desde entonces no ha parado de crecer.

El casco antiguo de Gerona no es sólo uno de los mejor conservados, sino también el lugar más emblemático de España. Las partes más antiguas, incluidos los restos de la muralla se datan del siglo IX. Es un verdadero encanto pasear por los callejones estrechos, sobre todo durante la fiesta de las flores (temps de flor), que este año se celebra en las fechas del 10 al 18 de mayo.

No se pude perder la visita en los baños árabes (banys arabs) que a pesar de cumplir más de 800 años están muy bien conservados. Se parecen a otros sitios históricos de este tipo en España, entre otros los de Granada y Ronda. Los baños constan de tres recintos, en cada uno de ellos se bañaba con agua de distinta temperatura.

La Catedral de Santa María domina la ciudad. Construida entre los siglos XI y XVII, presenta tres estilos arquitectónicos: el románico, el gótico y el barroco. Es un verdadero fenómeno arquitectónico – posee la nave más ancha del mundo, con una anchura de 22 metros.)

En sus alrededores seguramente encontrará el rincón más pintoresco de Gerona: El Call. Se trata de la judería, una de las más grandes y mejor conservadas del mundo. Sus principios se remontan al siglo IX y su final se data del siglo XVI, que es cuando empezó la persecución de los judíos en España. Hoy en día este área está lleno de cafeterías y floristerías. El laberinto de callejones y escaleras empinadas le da un toque especial.

Las fachadas coloridas de las casas que dan al rio Oñar (Casas de Onyar), construidas a partir del siglo XVII (sin embargo la mayoría de ellas fue construida en el siglo XX) sobre la antigua muralla constituyen la imagen más emblemática de la ciudad.


Sitges

Sitges es una localidad y un balneario situado en la Costa del Garraf. Su población es de 300.000 habitantes, de los cuales un 35% son de origen holandés, francés, británico y de los países escandinavos. Su origen se remonta a la época romana. A partir del siglo XIV, Sitges pertenecía al condado de Barcelona.

El pueblo cuenta con estrechas playas de arena de 4 km de largo. Siguiendo el litoral de Sitges podemos encontrar un total de 17 playas, muchas de ellas son naturistas. Los bares y las cafeterías de las pintorescas callejuelas de Sitges son muy frecuentados no sólo por la juventud de Barcelona. La abundante vida nocturna, el ambiente relajado, la hospitalidad y la tolerancia de los habitantes de Sitges son razones por las cuales el pueblo se ha convertido en uno de los centros más populares del turismo gay.

El Carnaval de Sitges, con una historia de más de cien años, es el evento más importante que cada año comienza el Jueves Lardero.

Sin embargo, Sitges no es sólo un destino de veraneo. Durante todo el año, se realizan muchas actividades variadas. Entre los eventos más frecuentados están: el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges, las celebraciones de carnaval, el festival Jazz Antic y también el Rally Internacional de Coches de Época Barcelona-Sitges. Sitges merece una visita durante la Semana Santa, ya que las calles por las cuales pasa la procesión están cubiertas de alfombras de flores.

Se recomienda visitar: la iglesia de San Bartolomé y Santa Tecla de estilo barroco, el edificio del Ayuntamiento de estilo modernista y también la Casa Bacardi.

Además destaca la naturaleza de Sitges con sus reservas naturales, tales como el Parque Natural del Garraf o el Parque Terramar, que forman una propuesta interesante para una merienda familiar en la naturaleza.


Barcelona

Barcelona, la capital de la comunidad autónoma de Cataluña, considerada una de las ciudades más bonitas y más agradables del mundo. Aquí se mezclan todas las nacionalidades, colores de piel, religiones e ideologías.

Es la ciudad de Gaudí , Miró, Picasso, Dalí. Una ciudad loca, ciudad de los arquitectos y artistas, en la que nada es imposible. Pero además, es la ciudad de los parques, las playas y plazas tranquilas y una historia extraordinaria.

Existen miles de libros y publicaciones sobre Barcelona. Al no ser capaces de describir nuestra querida cuidad con tan pocas palabras, les recomendamos que consulten las siguientes páginas web que les ayudarán a conocer la capital de Cataluña y planificar su visita. Estamos seguros que se enamoren de ella al igual que nosotros.


La Roca Village

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